“¿El Ocaso del PAN en Baja California?”

No queda nada a su lado de aquel vasto imperio

Alrededor de las ruinas
de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”

Por Adrián García

Ensenada.– Caras largas, caras tristes, caras con satisfacción reflejada en el “se los dije”, caras paralizadas por el miedo, por la incertidumbre, caras resignadas por el naufragio que viene, porque algún día tenía que acabar el dominio panista sobre el Estado de Baja California. Unos proponen foros para hacer una introspección de como llegamos a esto, otros sugieren que la mejor forma de hacernos competitivos es tomar una distancia con el Gob. Del estado y su titular Francisco “Kiko” Vega.

La realidad es que todos tienen una parte de razón y una parte de error, todos los que estamos dentro del PAN hemos contribuido (en mayor o menor medida) a la situación actual de él, ya sea por omisión, error, arrogancia, ardor, horror o plena incompetencia. Aunque nos duela verlo así (después de todo la gota que cae del cielo no se siente responsable del diluvio). Los mismos que le dieron a Acción Nacional las mayores glorias electorales durante 3 décadas ahora ven como el imperio se empieza a derrumbar, los mismos que nos formamos en las escuelas juveniles panistas estamos atestiguando que en el espíritu de González Luna a esta generación y las que vienen les tocara “ser el molino del trigo de la historia” por que otros decidieron acabarse el PAN

Suena deprimente, ¿verdad? Quizá para el panista lo es, para el ciudadano promedio nada más alejado de la realidad, a varios les da alegría la situación azul, con cierta dosis de ser normal, estar más de 30 años en el poder ciertamente desgasta y con intención o sin ella, se crea un sistema que excluye a unos, empodera a otros y embrutece a muchos que son partes de él. ¿Pero realmente estamos tan mal?

Según los indicadores de organizamos de la sociedad civil, del Gob. Federal y Estatal, Baja California se encuentra entre los primeros lugares en:

  • Inversión Extranjera
  • Turismo
  • Productividad
  • Generación de empleos

Dista mucho de ser una utopía Baja California, por el tema de Inseguridad que vivimos todos, pero tampoco es verdad que se vive en un estado fallido, el error de la administración estatal es haber tenido funcionarios que no saben comunicar sus logros, ni ser un pararrayos de su jefe, peor aún que se dejaron etiquetar de una forma que nunca pudieron deshacer de ella, no se dieron cuenta que  la sociedad Baja Californiana es otra, más ávida de información que no siempre viene de las mejores fuentes, tal ejemplo lo vemos del nuevo Senador Bonilla que se la pasa diciendo estupideces que no demuestra pero si dice, a sabiendas que una parte del electorado no verifica ni corrobora. Ahí esta parte de la percepción en contra, no haber tenido una respuesta eficaz a mentiras como esta y dejar al Gobernador solo.

Veo con preocupación, en lo político, que una parte importante desea volver hacia atrás para recuperar viejas glorias, es tentador…lo sé. Pero es una estrategia ya demostrada que no suele funcionar, lo hizo el PRI a principios del siglo XXI lanzando a sus ex–alcaldes y viejas cartas y solo encontraron apabullantes derrotas electorales.

Soy el primero en reconocer la aportación de muchos liderazgos a raíz de la historia del PAN en Baja California y en particular en Ensenada. Pero no hemos sabido ser un partido que le invierta a su futuro, cosa que ha sido responsabilidad de todos. Desde las jóvenes promesas que les gusto la comodidad de cobrar un sueldo decoroso y decidieron no arriesgarlo, desde los que lo tomaron como un reflejo de personalidad y perdieron piso a los lideres que les pusieron un pie en el cuello para que “no les crecieran los enanos”.

Pero no deberían ser las caras de una nueva faceta dentro del PAN sus expresiones de antaño y lo digo con el máximo de los respetos. Lo conquistaron todo, basados en un voto duro y en el ciudadano promedio que nos daba la confianza, el problema es que ese electorado ya no existe.

Las circunstancias que nos daban votos ya no son más, tenemos una generación millenial y un poco arriba de ella que el PAN no les ha sabido hablar ni comunicar, la gente ve como sus salarios no alcanzan, pero las exigencias contributivas son cada vez mayores. La desigualdad crece y la inseguridad con ella. Y el PAN tiene que dejar de ver las cosas con una mediocre pasividad, tenemos que ser el partido de las grandes ideas de nueva cuenta, no de los conformismos.

No es para echarnos a la depresión y sufrir, ciertamente las pavadas cometidas en la transición López Obradoriana nos da material para ser competitivos en las próximas elecciones, pero tampoco debemos de tener miedo por el hecho de tenerlo, ahorita no ocupamos asustados, ocupamos valientes que enarbolen las banderas de propuesta y que el Gobierno haga su trabajo.

Lo bueno del ocaso es que su final trae consigo un nuevo día y es hora de que el PAN decida darle la vuelta a la hoja y se preste a vivirlo.