El Valle

Por Adrián García

Ensenada.-He estado leyendo con sumo interés el viraje de la opinión pública en torno a nuestra “Región del Vino”. Entre artículos del New York Times que alaban a la región como una de las zonas más “chic” del planeta, pasando por sus más famosos representantes y terminando con programas de televisión, la región es vista con mucho orgullo por parte del ensenadense. En nuestra pequeña ciudad a las orillas del pacifico se habla y muy bien entre las elites mundiales.

Pero el mercado, siendo como es, empezó poco a poco a alejar al usuario local, prefiriendo el turismo internacional y nacional sobre el ensenadense promedio. Ahora bien, no es mi intención el hacer una crítica a los muchos propietarios de vinícolas y de lugares para comer que existen en el valle. Ciertamente crear una industria requiere de muchísimo esfuerzo, esmero y dedicación. En lo personal me une una gran amistad con varios de los chefs de la región y les he expresado mi admiración. Es claro que el valle no es la región que pensábamos que sería en términos de accesibilidad a la población local y se podría argumentar que tampoco de desarrollo económico que permee en toda la comunidad. Ya son famosas las comparaciones entre los hoteles del valle y de lugares tan exóticos como Dubái, ni hablar de los tacos artesanales de barbacoa artesanal con bebida artesanal de 120 pesos. Este es el mercado que se ha creado y mientras se pague por el, esos seguirán siendo los precios. Me comentaba un amigo que el valle ya es 80% turista foráneo y 20% local. Es obvio cual es la prioridad.

Si le sumamos el preocupante número de empleos que se van perdiendo en las maquiladoras locales, como ejemplo platicaba con un amigo que labora en “Dialight” empresa dedicada a la fabricación de luces LED y le mencionaba que era muy notable la reducción de personal en la misma. Me comentó que habían pasado de 1500 a poco menos de 700, entre que una parte de la empresa se mudó a Jalisco, despidos por automatización entre otras situaciones, me confesó que la meta de la empresa es reducir el número de personal hasta en un 70%.

¿Qué lecciones positivas podemos tomar de esto? La más importante a mi juicio es que en Ensenada existe gente talentosa que con mucha imaginación, talento y esfuerzo pueden ayudar a crear industrias que pongan a nuestro municipio en el mapa mundial. Ensenada cuenta con la calidad humana para lograrlo, la duda es que ya no hay dudas del potencial de casa.

Entonces, ¿qué podemos hacer para revitalizar la economía? crear más y mejores empleos, no solo para profesionistas sino para todos los sectores de la sociedad. En su fantástico libro del 2011 “De vuelta a trabajar” Bill Clinton delinea por lo menos 40 puntos donde sociedad y gobierno pueden trabajar juntos para mejorar las condiciones de su entorno. Desde proyectos como infraestructura, mejorar los procesos y los trámites para las empresas, ofrecer incentivos fiscales, estar al corriente en las tendencias mundiales relativo de hacia dónde están saliendo los empleos y cómo podemos traerlos a Ensenada, diversificar la economía local y crear nuevas fuentes de empleo con base a mercados como el deporte de aventuras (senderismo, bicicleta de montaña extrema) o el culinario. El valle no es todo Ensenada y la explosión de este trajo un costo a los negocios locales (lo sé por experiencia propia), así que poder traer una parte de esa cultura al corazón de Ensenada es crucial para su crecimiento.

Estamos conscientes de los retos, pero Ensenada siempre ha salido del hoyo en el que su clase élite la tiene estancada. Está en nosotros empezar a dar el paso que permita que nuestra ciudad siga creciendo fuertemente. No hay más, hay que poner manos a la obra.