Encuadre

Por Jorge Martínez

¿Qué sigue? Menos escritura más audio

Ensenada.- Hace días circuló por redes un archivo gif, que muestra un escritorio de trabajo tradicional y en una animación va cambiando dispositivos electrónicos físicos a apps (aplicaciones de software), desde los ochentas hasta la época actual. Es sorprendente el cambio que ha operado la vida de los seres humanos y esto no se ha detenido aún, mucho menos se ha estabilizado.

Los cambios se suceden vertiginosos, y es sorprendente cómo la gente va perdiendo la capacidad de leer y escribir; ahora, es más fácil contestar un mensaje con un audio que teclear una respuesta, aunque siguen existiendo quienes gustan de escribir todavía correos electrónicos.

Y esto es una tendencia general, ya no está lejos el día que las novelas, cuentos, noticias, opiniones, sean de audio en lugar de texto, era una de las ideas de Steve Jobs con los Apple watch. Los podcast no son nuevos, ya tienen historia detrás pero con el avance de la tecnología streaming, (transmisión de video a través de la red), y las velocidades de transferencia de datos están más presentes que nunca.

Lo que parece solo una tendencia tiene una contraparte en el ADN de los seres humanos. La oralidad.

La oralidad, se remonta a la época de las cavernas cuando al calor y la luz de la fogata el chamán o jefe de la tribu transmitía de manera oral las historias y noticias a su gente. El lenguaje tuvo millones de años de desarrollo antes de la escritura que se cuenta por miles de años, por ello supone un esfuerzo enorme enseñar a niños y jóvenes el ejercicio de la buena escritura.

Está comprobado que un buen orador es tan efectivo o más que un buen escritor, que de hecho son actividades complementarias. Convertirse en cuentahistorias está al alcance de cualquiera que desarrolle la habilidad, con plataformas como youtube, spotify o Apple music entre otras, que entre sus bibliotecas de acceso gratuito guardan miles de horas audio sobre casi cualquier tema.

Ahora todo apunta a una separación entre lo escrito y lo hablado, lo audiovisual que había encontrado en el cine la forma perfecta de expresión, podría decaer; la escritura se mantendrá y será practicada por cada vez menos personas y se espera que la explosión para “lo hablado” sea grande, y es que los dispositivos con audífonos acusan una relación de intimidad del que cuenta con el que escucha.