Finalmente aprueban ley polémica

Por Adrián García

Ensenada.- Y finalmente se aprobó la que ha resultado muy polémica “Ley de Seguridad Interior”, ahora sí que escoja su argumento en contra favorito “Es militarizar el país!” dicen unos, “El ejército se convierte en un abrazo armado del Presidente!” -como si el mismo no fuera el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas constitucionalmente hablando- Y los más extremistas y simplistas que estamos ante un virtual golpe de Estado. ¿Será así?, vayamos por partes.

¿Qué pretende esta ley? Pretende que cuando finalmente se tome la decisión de que participen las Fuerzas Armadas en diversas tareas entre la población, tiene que quedar claro en qué condiciones, en qué tiempo, qué área, quiénes tendrían los mandos y qué objetivos se persiguen con dicha participación. Es una ley no para que las Fuerzas Castrenses estén en primera fila, sino para regular los cómos y los cuándos, cuando lo haga.

No es una ley que pone de manera permanente al ejército en las calles o que sustituye a las policías, lejos de eso. Para empezar el Ejercito no tiene autoridad de consigna (fue establecido en el nuevo Código de Procedimientos Penales) está obligado a hacerlo en coordinación con las autoridades locales. El Ejercito no debe ser la primera instancia, ni la segunda para materias de seguridad, pero es sano que este regulado su participación cuando se requiera.

La ley prohíbe que el ejército participe en contra de movimientos sociales en el marco de las libertades que la Constitución nos da amén de que prohíbe suspender las garantías individuales. La ley limita la participación de las Fuerzas Armadas a estos supuestos:

  • Amenazas a la seguridad nacional con origen en territorio nacional.
  • Desastres naturales y emergencias.
  • Epidemias y contingencias de salud.
  • Falta de colaboración de municipios y Estados en materias de seguridad nacional.

En cada una de las declaratorias que deben ir acompañadas a la movilización del ejercito, deben ir notificada la Comisión Nacional de Derechos Humanos y en el campo general de aplicación de la ley intervienen; El Congreso de la Unión, La Suprema Corte de Justicia, El Sistema Nacional Anti-Corrupción y el Ejecutivo Federal, si esta ley tuviera la mas mínima intención de militarizar el país o de ser golpista, ciertamente se está proponiendo en hacerlo lo más complicado posible.

Ciertamente la ONU y otros organismos de derechos humanos han mostrado su rechazo o escepticismo ante esta ley, aducen a que la participación de las Fuerzas Armadas en materias de seguridad pública pudiera tener un impacto en la protección de Derechos Humanos.

Es entendible la postura, pero aquí ya entramos a un debate de realidad vs expectativa. ¡Claro!, que es deseable que tuviéramos policías confiables y preparadas para enfrentar los desafíos de seguridad pública (La Ley es algo que hace hincapié de manera enérgica) pero sabemos que no es así en muchos Estados y Municipios.

¿Realmente queremos un Ejército fuera de las calles? ¿Que no intervenga en tareas de rescate, de sustitución de policías cuando estas estén totalmente comprometidas? Dudo que el grueso de la población así lo desee, dudo que sea así. Y esta ley solo pretende regular los escenarios supuestos cuando se presenten, nada más pero tampoco nada menos.