Historias de plant city

Por Adrián García

Ensenada.– I

Este país no es mío, le estoy agradecidísima por todo lo que hizo por mí, por las oportunidades que me ha dado, porque me acepto cuando tuve que salir de mi país, por que gracias a el puedo mantener a mis papas que están en Caracas, por que el resto de mi familia que se ha podido venir de allá, han encontrado trabajo y una forma digna de vivir. Pero,  a menudo me recuerda que no es mío, aunque sea ciudadana con mis papeles en regla, que cumple a cabalidad las reglas del sistema, a pesar de todo este, este país a la primera me recuerda que solo soy una invitada, que no importa que tanto tiempo pase aquí, jamás me vera como uno de los suyos. Y son correspondidos, mi amor y corazón están en mi tierra, con mis papas, con mis hermanos, con todo lo que deje atrás. Increíble que los venezolanos seamos los nuevos cubanos del mundo, pero heme aquí.

II

Les renuncie, sin pensarla, ni dudarla. Con 2 meses de anticipación les dije que ocupaba el día para llevar a mi hija a un concierto, les recordé una semana antes, me dijeron que no habría problemas puesto que en 5 años trabajando con ellos jamás falte un solo día. Cuando me dijeron que no, les tire las llaves y no volví a saber de ellos, aunque intentaran hablar conmigo por todos los medios. Hasta los 10 años mi hija me decía por mi nombre, no me decía papa, por que me la pasaba trabajando todo el día y me jure que jamás pondría trabajo sobre mi familia, así que renunciar a un segundo trabajo fue más fácil que la primera vez. Es cierto, no gano como ganaba antes, pero he llevado a mi hija a 10 conciertos, 3 festivales y hemos conectado de una manera que no pensé fuera posible. Me dice que soy su mejor amigo, y carajo…ese es el mejor halago que un papa puede recibir.

 

III

 

Se quiere retirar de manera digna. Ha tenido una carrera de 12 años con los Dinos de Changwon, nunca se había lesionado, pero sus tendones…su codo, se rindieron, así que le tuvieron que injertar otros y no ha sido fácil para él, el querer volver. Sabe que no le queda mucho, pero se niega a retirarse de esta manera, lesionado, como una reliquia. Hemos andado de clínica en clínica, de centros de rehabilitación en centros, por todo el mundo. Y yo solo quiero verlo contento, que se retire bien, que no deje nada, para que podamos irnos a vivir a Seúl, tener dos gatos y 3 perros y ahora si empezar nuestra vida juntos.

 

IV

 

Al principio pensé que estabas mas arriba que un papalote, contando tu dinero muy lentamente, mirando todas esas opciones que hay de chucherías en el “supercenter” Floridiano sin poderte decidir por una, hasta que te escuche sollozar, ahora bien: Para un total extraño siempre es muy incómodo escuchar las lágrimas de alguien más, la empatía dice que uno debe preguntar si estas bien, si puede uno hacer algo por ti pero la duda asalta de “y si solo quiere que lo dejen en paz?”.

Contra mis ocasionales introvertidas formas de ser, decidí preguntarte si estabas bien, y me viste de una forma como si en ese preciso momento me tuvieras las mas amplias de las confianzas y sin titubear y mirando lejos, me dijiste “Es solo que…. extraño mucho a mi ex”, te sonreí y te puse una mano sobre el hombro y te dije “y yo a la mía, pero se nos va a pasar…créeme…se nos va a pasar” me dijiste gracias, con una ligera sonrisa, agarraste tus botanas y te vi partir. Es un proceso largo, que dura años, te quise decir. Diría Neruda “tan corto el amor, tan largo el olvido” o tal vez es como escribió Sanz “Hay gente que no logras olvidar jamás, no importa cuánto eso dure” aunque supongo que eso me lo dije a mi.