La reforma energética

Por Martín Espinoza

Ensenada.- Un saludo muy cordial a nuestro queridísimo general Lázaro Cárdenas, adjuntado con un enorme pésame y unas palmaditas en la espalda. Pues con el revuelo entre partidos del América, festejos de la Virgen, Laura en Ensenada y muchas otras deliciosas chucherías pa la cabeza, pudimos al fin develar este asuntito del que habíamos dado una introducción anteriormente: esta cosa del petróleo.

La sugerencia de nuestro querido Legislativo, apoyado por una cámara de “expertos en materias económicas que asesoran al ejecutivo” (perdón por el entrecomillado, ya sé que no los conozco y que nadie más en México lo hace, por lo que se puede inferir hasta gringos han de ser, pero estoy seguro de que sus madrecitas los criaron con las mejores intensiones), ha sido foco de preocupación de todos los sectores en el país que se interesan en si la torta de hoy será de jamón o arrachera. Y es que si no me equivoco ha habido una disputa desde aquellos tiempos en que se tomó nuestro subsuelo como una posibilidad de inversión por parte de otros países. Si no me equivoco, lleva todo un sexenio, colita de uno y principio de otro hablándose de qué se hará con el futuro de las fuentes de energía en México.

Verán, estaba yo en la silla de mi barbero con la tele dominguera sintonizada cuando llegó a mi un comercial que decía “Bueno, entonces, la Reforma Energética es buena o mala?”. Y que digo: “si es cierto…” Entonces comenzó la búsqueda. Me di a la tarea de esto que se nos hace bien difícil a los mexicanos: informarse y leer. Gracias a este lema popular de la transparencia, se pudo encontrar una fuente oficial que habla sobre las bondades del tema. Sorpresivo fue que la página de internet está bien cuidada, diseñada y redactada de una manera que todo el mundo va a poder entender. Para nada creo que esto sea un movimiento retórico para convencer de que la reforma es una cosa buena.

Pero en fin, aterrizando el documento, nos explican una duda que de seguro tenemos todos: si tenemos todo el petróleo, para qué necesitamos comisiones extranjeras? Bueno, aparentemente para producir gasolina se necesita cierto porcentaje de petróleo y otro de gas natural. Y este último es el que nos falta. Traerlo y tratarlo resulta ser tarea difícil y cara, que pone en balanza lo barato que nos es contener la materia prima. Por ello, nuestros gobernantes y tomantes de decisiones bien preocupados por todos nosotros, han querido desde hace tiempo hacer alianza con gente que tenga los recursos necesarios y los gases.

Claro, lo que tanto nos molesta a nosotros los mexicanos comprometidos es que empresas que no están ni en nuestro idioma metan sus manos a las tripas nacionales. Pero esto se resuelve con un sncillo pincelazo de nuestro gobierno actual. En lugar de dar concesiones a extranjeros, la concesión se queda en PEMEX, pero la compañía queda en libertad y sin atadura de “pedir ayuda” a empresas privadas. Con esto, ya tenemos quién nos preste su equipo y recursos para tratar y brindarnos a “nosotros mismos” de nuestro combustible (de veras que no sé de dónde salen tantas comillas). Así que ya no hay preocupación con que las cosas se hagan en español, ya nomás hay que ver cuánto dinero se le va a dar a empresas privadas.

Los puntos fuertes y que nuestro querido gobierno quiere que entendamos bien son que se modernizará (palabra mega-mal utilizada) la industria energética, que se impulsa el crecimiento económico y se crearán más empleos.

Claro, explicados brevemente cada uno de estos puntos, vemos que todo es una acomodación de ideas explicadas en orden conveniente. Lo de la modernización simplemente quiere decir que a lo largo de casi cien años de nuestra soberanía petronil, no hemos dado un enfoque efectivo al tratamiento tecnológico, mismo que otros países o sectores sí han hecho. Pero no hay problema, solo hay qué pensar en los 50 mil pesos que gana cada diputado y ex gobernador por no hacer nada y descansar seguros de que nuestro dinero se emplea bien.

El crecimiento económico es complicado. No existe estrato socioeconómico que no se vea afectado por esta reforma energética. Es cierto que la economía se inclina a una menor inversión por parte del estado, pero de igual manera a menores beneficios. Quizá nos de un respiro, pero a la larga, el contenido se verá menguado en comparación con la economía actual.

Y en cuanto a los empleos. Cada vez que se necesita mano de obra, se abren ofertas de empleos. Y en estos casos, empresas privadas trabajando en obras del estado, suena a jugosos sueldos con fecha de caducidad, normada por cuánto dure la obra en cuestión y sin la protección de un sindicato gubernamental.

Todo este asunto de la presentación de la reforma ha sido astutamente expuesto con palabras que le bajan el impacto y hacen digerible la idea para el pueblo. Pero de todas maneras ni siquiera es necesario hacerlo aceptable, simplemente no muy filoso, pues de todas maneras el nuestro es un pueblo enajenado con compras navideñas, amarillismos y otras cosas que hacen que nos relacionemos más con cosas en las que sí tenemos decisiones aparentes, o que al mneos sí entendemos. Lo bueno es que todos los mexicanos somos libres de ya leer esta propuesta legalizada y explicarnos por dónde le va a entrar la bolita al país.

Mi General Lázaro, vea lo que hacen sus niños con sus regalos de navidad,