LOS BANDIDOS DE SAN ANDRES Y EL KILOMETRO 93. (Secretaria de Comunicaciones y Transportes, Caminos y Puentes Federales, Soldados y Policías Federales Preventivos).

DSC_7020Ensenada.- ¡No! Para nada es descabellado aseverar contundentemente, que una de las carreteras más bonitas, sino del mundo, cuando menos si de Latinoamérica, es a pesar de todo lo que se afirme una de las rutas del mundo en donde más se roba y se ataca al ciudadano que ose deambular en ese trayecto tan especial, que lo es la carretera transpeninsular, también conocida como la escénica en el tramo Tijuana-Ensenada.
Y si digo que no es descabellado, es porque tengo los pelos de la burra en la mano y si no, ¡Cheque Usted! En un tramo de menos de ciento cincuenta kilómetros, existen tres casetas de cobro de peaje, dos retenes de soldados, ahora llamados Puestos de Seguridad (¿?), que están establecidos permanentemente, ¿Con qué objeto? Yo creo que nadie lo sabe, porque hasta los mismos elementos militares a veces no saben ni que preguntarle a la gente, para justificar su intervención y solo hacen preguntas absolutamente irrelevantes, si lo que se persigue es abatir la delincuencia y sus acciones, preguntas de ¿De dónde viene? ¿A dónde va? Y ¿A qué se dedica? No conducen a ninguna parte y menos aún conllevan a detectar cargas de droga o tráficos ilícitos y menos han servido, para hacer seguras las carreteras de ninguna parte. ¡Eso queda claro! ¿No?
Y lo que sí es cierto es que con su presencia se ataca impune y arbitrariamente la libertad de libre tránsito tan cacareada en el artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
A esos habrá que sumarle los constantes retenes móviles que efectúan los elementos de la Policía Federal Preventiva, que con la bandera de Puestos de Atención Ciudadana (¿?), se dedican a esquilmar y a expoliar a todo el que se deje, bajo pretextos de toda especie. Y así hemos visto, como se han venido intensificando las intervenciones marrulleras de estos elementos a personas que conducen vehículos con placas de circulación de origen norteamericano, con el solo fin de extorsionarlos, bajo la amenaza de consignarlos al Ministerio Publico de la Federación, por un delito que no existe y que según las condiciones de los supuestos de configuración del ilícito al que hacen referencia en sus partes y que les sirve de punta de lanza, para presionar al ciudadano en ciernes, definitivamente ¡No se da! Y no se da, porque el delito de contrabando equiparado, requiere de requisitos de procedibilidad que nunca se cumplen ¡Ah pero eso sí! Para el criterio obtuso de los agentes de la ley, se cumple a cabalidad y bajo esa premisa falsa, hacen la correspondiente consignación de la víctima si este no se pone la del puebla con cuotas tan altas que a veces superan el valor del vehículo.

 

Y sobra decir que a partir de ahí esa persona va a sufrir una especie de viacrucis interminable, pues tendrá que pagar por todo, porque le den la atención de no tenerlo ahí incomunicado y preso preventivamente durante 48 horas, por una caución o fianza, para poder eludir la correspondiente internación al reclusorio o simplemente porque le devuelvan el vehículo en el cual transitaba.
Y diciendo pues las cosas como son, podemos afirmar, que sí, los policías federales preventivos, roban y extorsionan impune y arbitrariamente a los ciudadanos y también que los soldados, si bien no roban en efectivo, si roban la tranquilidad de la gente, porque le coartan el ejercicio de sus derechos y de sus garantías y le arrebatan el ánimo de transitar libremente por los caminos que según nuestra Carta Magna, no debe de estar restringido para nadie, que no ande cometiendo ilícitos y que sea gente de bien vivir.
¡Pero la verdad! los que son todavía más bandidos, son los de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de Caminos y Puentes Federales, porque a sabiendas de que había una falla telúrica en un tramo carretero en especial, nunca tomaron las medidas o efectuaron obras que impidieran el deslave que ocasiono la interrupción definitiva de la vía principal de acceso al puerto de Ensenada.
Me consta, que desde que esa ruta se puso en operación hasta la fecha, se la han pasado “Arreglando el tramo ahora conocido como kilómetro 93” y lo pongo entre comillas, ¡Porque todos los vimos! siempre andaban los camineros ¡Como los gatos! tapando con tierrita los hoyos que por no hacer una verdadera obra carretera, se hacían constantemente debido a los movimientos telúricos, de los cuales ya tenían conocimiento pleno y sin embargo, jamás hicieron nada por evitar el desastre que ahora se tiene, ¡Porque si es un desastre! aunque han tratado de minimizarlo y nosotros como principales afectados, lo hemos consentido.
También me consta, que los bandidos a que me refiero, hasta la fecha solo han estado cobrando el peaje y recaudando dividendos ¡Muy altos por cierto! Sin dar un solo cinco a las administraciones municipales que están a lo largo de la rúa y no ha habido nadie refiriéndome a Gobernadores y Presidentes Municipales, que efectúe labores de gestión o de reclamo en su caso, para que esa ruta quede a cargo ya sea del estado o de las mismas administraciones municipales, en sus respectivos tramos.

Si nos pusiéramos a contabilizar los beneficios que el gobierno federal ha obtenido con los cobros de las cuotas de peaje de las tres casetas establecido desde Playas de Tijuana, hasta San Miguel, nos daríamos cuenta que es un verdadero abuso y un buen disfraz, para en nombre de San Andrés y su falla robar impunemente, el no llevar a cabo una verdadera obra carretera que salve o sortee el sitio considerado por científicos, técnicos y otros entendidos como crítico por la susodicha falla, con el objeto primordial de que la vía de seguridad completa a los viajantes y usuarios.
Despedida no les doy, porque no la traigo aquí, pero si mando el saludo más expresivo de todos los mexicanos, cuando no nos gusta algo y que se refiere a la autora de nuestros días, para aquellos que por una razón u otra causan molestias, expolian, extorsionan, roban o atracan a quienes transitamos por la carretera transpeninsular o escénica y lo hago extensivo y más expresivo, para quienes corruptamente jamás arreglaron el kilómetro 93, que nos tiene parcialmente incomunicados por tierra, asunto que ha sido tomado por quienes se hayan allá en el centro del país a más de tres mil kilómetros de distancia, como algo sin importancia, así como que si los habitantes de este pueblo no contáramos o ¡Como si la Falla de San Andrés fuera puro mito!
Nos vemos en la próxima, si Dios o el sistema así nos lo permiten.
Para Rada Noticias, escribió: 
Miguel Alfaro García.