No al matrimonio igualitario como derecho constitucional

Por Julio César García Ortiz

Ensenada.– Elevar a rango constitucional el matrimonio igualitario fue rechazado por las bancadas del PAN, PRI y Verde, alegando tintes políticos e invasión de competencia, pisoteando nuevamente los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI.

La iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto fue discutida este 9 de octubre en la Cámara de Diputados, que pretendía proteger las garantías y los derechos humanos de las personas que desean casarse con una persona de su mismo sexo, pero además, adoptar y proteger la identidad de género.

Dos revés tuvo la iniciativa, primero en dictamen de la iniciativa que establecía reconocer el derecho al matrimonio igualitario en la Constitución fue rechazado en la comisión de Derechos Humanos y posteriormente en la Comisión de Puntos Constitucionales.

A los diputados se les olvido que deben garantizar la protección de los derechos humanos, como es el libre desarrollo de la personalidad que buscan las personas en la institución del matrimonio, solo que al hacerlo se encuentran con “restricciones injustificadas”, y eso es lo que propone la iniciativa enviada por el presidente Enrique Peña.

Además, el Presidente solicitó que se amplíe la fracción III del artículo 390 del Código Civil Federal para agregar que “la orientación sexual o la identidad y expresión de género “no constituyan un obstáculo para que una persona se considere como apta y adecuada para adoptar.

En esto ya la Suprema Corte ha emitido recomendaciones, diciendo que la orientación sexual de las personas que pretenden adoptar, no sea un obstáculo para hacerlo, de lo contrario se estaría ante una violación a los derechos humanos de los adoptantes.

La iniciativa no paso por votación mayoritaria del PRI, tanto en las dos comisiones, los únicos priistas que votaron a favor fue un diputado que se declaró homosexual y “priista”, pero que por “dignidad, como ser humano, como homosexual y como diputado federal” votó a favor de la iniciativa, además la yucateca Ivonne Ortega enfatizó que las Leyes de Reforma separaron el culto y el gobierno, “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios; soy católica, pero respeto la Constitución y las leyes”.

Es claro que el asunto es político y homofóbico, sin olvidar que el tema levanto ámpula en el clero y organismos en defensa de la familia, que ven esto como un triunfo ciudadano que apoya y beneficia a la familia integralmente y no de manera parcial o fragmentada. Aunque la iglesia católica estuvo impulsando el rechazo a la iniciativa del Presidente, en las últimas semanas, reculó y solicito abrir una mesa de debates entre la grey católica y la comunidad gay.

Aunque haya sido rechazada la propuesta, la comunidad LGBTTTI continuará su lucha pacífica como lo ha hecho siempre, sin confrontarse con los defensores de la familia, solo que se les olvida a estos últimos que familia y matrimonio no son los mismo; una familia puede estar integrada no solo por un hombre y una mujer, sino, hay madres solteras y sus hijos, y no por faltar el padre, dejaran de ser familia, hay abuelos que cuidan a sus nietos ante la falta de los padres y, no dejaran de ser familia.

Las parejas del mismo sexo ya viven juntos y solo buscan el reconocimiento como núcleo social, como lo garantizan los tratados internacionales y los criterios de la Corte, solo que en México hay todavía políticos que esto les da un “poco de asquito”. Afortunadamente hay dos Poderes de la Unión que están haciendo bien su trabajo, no así los homofóbicos de San Lázaro.

 




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