Vasos Vacíos

“I know you’re somewhere, somewhere
I’ve been trapped in my mind girl, just holding on
I don’t wanna pretend there’s something, we’re nothing
I’ve been stuck thinking ‘bout her, I can’t hold back”

Por Adrián García

Ensenada.– Siempre he tenido una extraña fascinación por la lucha libre. Desde que estaba nene disfrutaba ver a Octagon, Tinieblas, Eddie Guerrero etc.… Darse hasta con la silla. Ni que decir de esos nostálgicos sábados de las películas del Santo vs Las Momias, Vampiros, Zombies y el monstruo que le desee agregar. La lucha libre me recuerda a la política en muchos aspectos: falsa, ensayada y la mayoría de las veces no dice nada, pero como entretiene si le inviertes a la historia: El villano maldito, que hará cualquier truco, por ruin que sea, para hacerse con la victoria versus el luchador bueno y noble, que, sin caer en las técnicas de los rudos, le apuesta a lo que aprendió desde niño para defender su honor y alzarse con la victoria.

Motivado por este gusto culposo mío, es que decidí ir a un show de WWE en San Diego. Solo con el afán de pasarla lo mejor posible es que decidí llevar puesta una mascara de luchador, perteneciente al Huracán Ramírez. Un buen numero amplio de paisanos me saludaban y me daban el clásico high five, todos entrados en el chacoteo, uno que otro americano me sonreía y me levantaba el clásico pulgar. Estaba en mi elemento.

Mientras me dirigía a mi asiento, noto a un joven caminar rápidamente hacia mí, le calculo unos 15, 16 años, llevaba puesta una especie de gabardina en evidente adulación a un luchador conocido como “Undertaker”, su mama me miraba un poco apenada detrás de él, era evidente que él tenía un tema de discapacidad. Comenzó a abrazarme, darme palmadas en la espalda, y enterrando su cara sobre mi pecho me anunciaba que “¡¡siempre he querido conocer a un luchador!!”. Sintiéndome un poco incómodo, solo le sonreí, traté de responderle los gestos y me dirigí a mi asiento, pensando que realmente tengo que adelgazar si es que me confunden con luchadores corpulentos, en eso escucho que me dice “AME TU MÁSCARA”. Me detengo, me doy vuelta y le pregunto “¿Realmente te gusta?” escucho un muy entusiasta “¡Sí, me encanta!” como respuesta, removí la máscara de mi cabeza y le dije en un tono algo solemne: “Bueno, ahora es tuya, cuídala con orgullo y honor”. No puedo explicar su cara, la sonrisa que se formó en su rostro…dándole un último high five y abrazo pude ver el thank you de su madre, acto seguido me fui a sentar, disfrute el espectáculo y regrese a Ensenada.

Nunca lo volví a ver, pero pienso en el a menudo.

¿Como un completo extraño te puede dejar marcado? Y si pienso en él….

¿Podrás imaginar lo que pienso en ti? Queriéndote mantener en mi Alzheimer selectivo, fracasando a cada momento. hay un camino de mi hacia ti por siempre establecido en lo que dicen que es el corazón…aun cuando mi cerebro sostiene que ese sendero está más abandonado que las calles de Ensenada, por que, sin poder percibir tu forma, te sigo viendo en todos lados, me acepte que no soy capaz de superar este corazón ‘partió’, así que vivirá conmigo, se quedara conmigo, y aprenderé a vivir con él. Como olas que al principio son salvajes pero que poco a poco se van serenando, y como dijo “Mad Hatter”, por hoy ya terminé de hablar…procederé a callarme.