Volviendo al laberinto

Por Adrián García

Ensenada.- Hemos empezado la danza que nos llevará a la elección presidencial del 2018. Mucho se ha especulado acerca de quien ganara dicha elección. Por una parte el sentido común indicaría que el PRI no tiene la mínima oportunidad de hacerse con la victoria, la verdadera pelea estaría entre el candidato que postule el PAN, ya sea solo o en alianza y el eterno candidato Andrés Manuel López Obrador. No se vislumbra en el panorama un independiente que logre despertar el ánimo ciudadano. Desde el “Bronco” que ya tendrá tiempo gobernando y se dio cuenta que no es lo mismo ser torero que espectador y la amalgama de personajes que van desde analistas políticos, exsecretarios de estado y activistas sociales que han levantado la mano y que hace notar una falta de cohesión que hace inviable un proyecto de esta naturaleza.

Del PAN depende en gran parte como logre procesar su elección interna. La favorita en las encuestas publicadas pareciera ser Margarita Zavala, sin tener presencia en medios vía spots ha logrado mantenerse de manera consistente en estudios de opinión. A veces arriba del propio AMLO, otras donde Ricardo Anaya aparece pisándole los tacones. De este último, no ha dicho públicamente que tiene intereses en participar, tiene a su favor su juventud y dinamismo que pudiera activar a una parte importante del electorado que busca opciones frescas dentro de su clase política. Se vio un poco mermado por las revelaciones que tiene a sus hijos estudiando en Atlanta y que renta una casa en dicha ciudad. Nunca le vi el escándalo, si hay algo que debería quedar definitivamente atrás en la política y en la cultura en general es pensar que tener recursos es sinónimo de corrupción. Más cuando Anaya fue muy transparente al respecto. Ahora bien, ¿de que depende que  uno u otro se alce con la victoria? y más importante, ¿salga un PAN unido? Uno tendría que estar al pendiente lo que suceda en las elecciones a gobernador en: Coahuila, Nayarit y la que más reflectores tiene: Estado de México. Uno supondría que una victoria azul en esos 3 estados le daría una base muy generosa a Ricardo Anaya por el cual montar su hipotética candidatura. Un resultado adverso lo pone gravemente entre dicho. Aunque, un resultado mixto donde se pierda el Estado de México pero se gane uno o dos estados, pondrían en el tintero una vez más el lamentable debate de la viabilidad electoral de una mujer en la presidencia de la república. Uno esperaría que las partes interesadas estén plenamente conscientes que la viabilidad del PAN como opción pasa por saber procesar la presidencial.

De López Obrador ha estado haciendo movimientos interesantes, acercándose a empresarios prominentes con intereses amplios con la que el mismo llama “Mafia del poder” hasta tener un discurso más moderado. Su problema como siempre es el extremo que provoca sus particulares formas de ser, su base se asemeja más a un culto que a un electorado que valora y pondera las propuestas. Pero mal haría los partidos políticos opositores a este no poner interés en cuáles son esas razones que provocan esa clase de lealtad al hombre. Su posible victoria está causando amplios debates con nuestros vecinos del norte y lo que significaría para la relación bilateral. Habría que ver también si Rusia no decide pasearse en las elecciones mexicanas como lo ha venido haciendo.

De cualquier forma, la temporada del quehacer político ya llegó, estará aquí y es hora de empezar a participar.