Yo no abandoné al PAN

Por Adrián García

Ensenada.- El PAN tiene un déficit de atención e ideas hacia su militancia en lo local y a los ensenadenses. En la pasada contienda electoral donde tuve la dicha de participar en la planilla, me quedó plenamente reflejado este déficit de atención que buena parte de su gente percibe con respecto al partido que desea apoyar pero no ve incentivos para hacerlo.

“Yo no abandoné el PAN, el PAN me abandonó a mi” me dijo una señora en un tianguis de Ojos Negros. “Ustedes se olvidaron de hablarle a la gente como a mí que votaba religiosamente por el PAN”, me decía un hombre de comercio, que es la definición de clase media. “No creo en el PAN y en los panistas ya”, comentó otra señora que solía ser miembro activa y a raíz de las grillas y dinámicas internas decidió no refrendarse hace un par de años.

¿Por qué permea este sentimiento? Igual podemos mirar hacia lo interno y empezar a repartir culpas, al final de cuentas nuestros vaivenes internos llegan a los oídos de una parte de la población y leen acerca de que en el PAN traen pleitos entre los grupos, que se filtran en columnas políticas y golpes debajo de la mesa, pero en mi experiencia eso explica solo una parte de la ecuación. La inmensa mayoría de la gente está más preocupada por sus temas que por temas políticos, es mínimo el impacto de los medios en el grueso de la población y ciertamente hay una diferencia entre la opinión pública y la publicada.

No significa que la gente no está enterada de los temas, pero no los personaliza. De las muchísimas personas que me tocó conocer y platicar en campaña, solo 2 me tocaron temas internos del PAN. Los dos miembros activos con los que coincidentemente platicamos en sus casas.

Creo que la situación del PAN va más allá. En lo interno veo que por mucho tiempo – y que va de la mano con el punto más amplio – nos dejamos imponer el dogma que para aspirar a algo dentro del PAN (cosa por cierto, totalmente legitima)  había que tener sendas cuentas de dinero, ser conocido afuera, asistir a eventos sociales y tomarse la foto, salir en las secciones de sociales, entre otras cosas, pero dejamos a un lado la empatía con la gente y las ideas. La gente espera del PAN políticos decentes, no lo que tienen en el PRI.

Si yo le preguntara amable lector, qué ideas tiene el PAN para mejorar la situación en Ensenada, ¿qué me diría? Lo espero. No, ¿nada? Muy bien, no está solo. La verdad es que hemos dedicado mucho tiempo a hacer campañas con un jingle pegajoso, cruceros, eventos donde el único entusiasmo que hay es el momento de irse a casa, y caravanas que solo desquician el tránsito y confundimos el claxon de los pasantes con porras. Error. ¿Y las ideas? qué hay de ellas. Las dejamos a un segundo plano.

Es entendible. La idea de la democracia se acerca más a un deporte que a un ejercicio responsable de quienes nos va a gobernar. Hay bandos, ganadores, perdedores, drama y ataques, pero eso al igual que en la lucha libre resulta falso, ensayado y muchas veces no quiere decir nada, solo contribuye a que una parte del electorado se sienta alejado del teatro o con una sensación de que al perder su opción, consideren que no los van a tomar en cuenta y su sentir no será tomado en cuenta. Consideran insignificante su decisión de votar.

Saliendo del microcosmos político donde todo se mide en cifras, gráficas y power point, es difícil establecer empatía con el electorado. A pesar de que podamos hacer las mejores comparaciones entre gobiernos municipales, la deuda que aumentó, lo que se dejó de invertir en seguridad pública y en servicios, la verdad es que la gente se siente abandonada. Aun cuando tengan lazos familiares fuertes, se sienten abandonados por sus autoridades, por su jefe en su trabajo que llega de mal humor y los trata mal, por su comunidad que los estereotipa con base a sus gustos musicales, su forma de vestir o de hablar. No entendemos lo difícil que es batallarle todo los días.

24 millones de mexicanos ganan en promedio 5 mil pesos al mes, pero seamos generosos y subamos el salario a 11 mil. Suponiendo que se es un profesionista (pero no pierda en mente al mexicano que gana solo 5) con pareja y un hijo.

  • Las rentas o estar pagando su propia casa vía INFONAVIT puede ser de hasta el 27% del salario, supongamos que se descuenta $2,500 o se paga una renta por la misma cantidad. Nos quedan $8,500.
  • Agua, luz y gas, sin no contar servicios como internet, telefonía, digamos que en promedio $1,000 pesos y creo estar siendo generoso. Restan $7,500.
  • Tiene auto o se mueve en transporte público. Si va y viene en su auto, supongamos que es de 4 cilindros, paga unos 300 pesos semanales o 1200 al mes. $6,300 es lo que queda.
  • Come solamente en casa, rara vez se da el gusto de salir a comer a un restaurante o va al cine. De acuerdo a una encuesta hecha por ENGASTO, el costo mensual de la canasta básica es de: $3,800 pesos. Ya solo quedan $2,500.
  • Pero, oh suerte, cae en un bache y le explota su llanta con posible fallo hidráulico a su vehículo. El mecánico le dice que bajita la mano le sale en unos 800 pesos arreglar el desperfecto. Puede ser un bache u otro gasto intempestivo que la vida nos lanza.
  • Ahora le quedan $1,700.
  • ¿Saldo al celular?, el promedio mensual es de 300 pesos.
  • $1,400

No estoy contando los gastos de calzado, vestido, muebles, artículos de limpieza, pero si nos ponemos rigurosos, la verdad es que no alcanza. Ya ni hablar del ensenadense que gana solo 5 mil pesos al mes.

Y nos preguntamos por qué la gente está triste, enojada.

En mi mente el PAN tiene una misión, decirle a la gente cuál es su plan para tener una economía incluyente, que alcance a todos, no solo a las elites.

Ese es el reto y es hora de ir por el.




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