Por Redacción
Ensenada.- El presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Ensenada y de Proturismo, Andrés Martínez Bremer, afirmó que el crecimiento del sector turístico enfrenta limitaciones estructurales al no garantizar condiciones de accesibilidad integral para personas con discapacidad.
Indicó que la inclusión en el turismo no puede limitarse a la apertura de espacios, sino que debe medirse en función de la capacidad real de los destinos para asegurar participación con autonomía, seguridad y condiciones operativas completas.
De acuerdo a dependencias federales, en el país existen más de 9.5 millones de personas con discapacidad, lo que representa un segmento con necesidades específicas en movilidad, comunicación y acceso a servicios, incluyendo la actividad turística.
Martínez Bremer señaló que, en la práctica, muchos espacios turísticos mantienen barreras físicas, operativas y de comunicación que limitan el acceso efectivo a servicios, pese a discursos institucionales que plantean apertura generalizada.
Explicó que la accesibilidad no se reduce a intervenciones aisladas, sino que implica rediseño de procesos completos, desde la planeación del viaje hasta la experiencia en destino, incluyendo transporte, hospedaje, alimentos, actividades y atención al visitante.
Refirió que la diferencia entre asistencia y accesibilidad es determinante, ya que la primera responde a situaciones específicas, mientras que la segunda establece condiciones permanentes dentro de la infraestructura y la operación.
“En ese contexto la integración de una Ruta de Turismo Sensorial en Ensenada, como un modelo que busca incorporar criterios de accesibilidad en toda la cadena de valor turística, incluyendo naturaleza, gastronomía, hospedaje y experiencias”, comentó.
El dirigente empresarial señaló que la falta de accesibilidad impacta directamente en la competitividad de los destinos, al limitar el alcance de mercado y reducir la posibilidad de captar segmentos que requieren condiciones específicas.
Expuso que la inclusión debe integrarse en políticas, presupuestos, infraestructura, comunicación y cultura organizacional, y no depender de acciones individuales o respuestas improvisadas.
“El turismo incluyente no solo responde a una demanda social, sino que representa una oportunidad de desarrollo económico al ampliar el universo de visitantes potenciales”, comentó.
Finalmente, indicó que el reto del sector es transitar de una lógica de apertura declarativa a un modelo basado en condiciones verificables de acceso, donde la experiencia turística pueda ser utilizada por cualquier persona sin depender de asistencia externa.
