Por Montserrat Buendía
Ensenada.- El arroyo San Miguel es a partir de un decreto, Área Natural Protegida Estatal (ANPE), lo que constituye una acción fundamental para enfrentar los efectos adversos del cambio climático.
Con este decreto, se favorece la adaptación de la biodiversidad al cambio climático, incluyendo a especies en riesgo.
Por tal motivo, el Gobierno del Estado, a través de la SEST, hizo valer lo establecido en el Artículo 64 de la Ley de Protección al Ambiente de Baja California, para designar el Área Natural Protegida Estatal, lo que vendrá a fortalecer la cultura ambiental.
Corresponde a la SEST, de acuerdo con la Ley Orgánica del Estado, el formular, coordinar, vigilar y ejecutar acciones, instrumentos, programas, entre otras medidas relativas a prevenir, preservar, restaurar y en general proteger el ambiente y el equilibrio ecológico en materia estatal, entre las cuales se encuentran la creación de áreas naturales protegidas.
Por eso se realizó el procedimiento de designación como ANPE del “Arroyo San Miguel”, en la Delegación Municipal El Sauzal, aproximadamente en las coordenadas 31°54′ N y 116°43′ O, a 10 kilómetros al norte de la ciudad de Ensenada.
El arroyo está incluido en la Región 11 California Mediterránea, única porción del país que tiene clima mediterráneo, peculiaridad climática que hace de esta región un sitio de valor ecológico singular.
El Subsecretario de Desarrollo Sustentable, Carmelo Zavala Álvarez, indicó que la playa y arroyo San Miguel aportan 9.5% de las 710 hectáreas de áreas verdes recomendadas para los 444,000 habitantes de la zona urbana de Ensenada, así como la totalidad del área verde disponible en la Delegación Municipal de El Sauzal de Rodriguez.
Esta zona es tradicionalmente utilizada por vecinos y visitantes para actividades de convivencia familiar, recreación al aire libre, contemplación de la naturaleza, actividades educativas y, muy especialmente, para la práctica del surf.
La zona propuesta para la creación del Parque Estatal Arroyo San Miguel, representa el ambiente ripario del noroeste del Estado de Baja California, y presenta gran belleza escénica, de valor científico, educativo, histórico y recreativo.
Cuenta con flora y fauna características, y tiene buenas condiciones de conservación, incluyendo especies endémicas y/o protegidas por la normatividad mexicana, además de aptitud para el desarrollo de actividades de bajo impacto, tales como el turismo de aventura, deportivo y naturalista.
Además, cumple el doble propósito de mantener y mejorar áreas verdes públicas para el esparcimiento, y a la vez conservar una muestra del paisaje nativo bajacaliforniano, se indicó.
