CLARIDAD EN LA CALLE. (OBSCURIDAD EN LA CASA).

Por Miguel Alfaro

descarga (2)A propósito de la proliferación de establecimientos y tiendas de departamentos y de conveniencia, que están afectando gravemente la microeconomía que deviene del comercio de los abarrotes, de las papelerías, de las tiendas de regalos,  de las misceláneas, de las fruterías, de las panaderías, de las carnicerías, de las farmacias o de los pequeños mercados de los barrios o colonias de la localidad.

Viene muy a tono lo que dice el refrán que arriba citamos, pues se hace obvia la nula actuación de las autoridades involucradas en el tema, para proteger la economía local y desde luego se evidencia el servilismo que ante los grandes intereses y monopolios prevalece.

¡Miren Ustedes lectores!  En toda sociedad organizada, el hombre en general es responsable de todo aquello que hace, de lo que no hace o bien de lo que deja de hacer. Por lo tanto el hombre público que preste sus servicios en el Gobierno de cualquier nivel o fuero, tiene una mayor responsabilidad, puesto que tiene que responder con entereza y valentía ante los ciudadanos, del resultado de sus acciones, de las consecuencia de sus omisiones y desde luego de la repercusión de hacerse de la vista gorda permitiendo que sucedan cosas que afecten al bien común cuando estas se pueden o se deben evitar.

Al respecto y en ese renglón podemos ubicar lo que está sucediendo con las tiendas OXXO, que sin ningún orden y sin ningún concierto, se están diseminando por toda la ciudad y su municipio, sin que nadie haga nada para evitarlo, aun a pesar de que de manera descarada se establecen en contra de los ordenamientos municipales que devienen de las leyes y reglamentos que en esa materia rigen, así como sobre el impacto ambiental y los usos del suelo.

No es dable pues de ningún modo, que las autoridades que tienen competencia sobre el particular, soslayen su obligación de actuar contra los infractores de la ley y de sus reglamentos y menos que rehúyan la responsabilidad que pesa sobre sus hombros, pues no basta con endosarle la culpa a las administraciones anteriores, para que el caso quede en los archivos como inconcluso o insoslayable.

Habrá que actuar con mayor sentido de la responsabilidad y asumir una actitud más protectora de los intereses sociales de la comunidad, tomando en cuenta, que los comercios que con antelación se citan, eran fuente de vida. Y de sus ingresos familias enteras obtenían el sustento y los satisfactores necesarios para su manutención. Y ahora gracias al tipo de establecimientos de  los cuales hablamos, están quebrando cerrando sus puertas y dejando a quienes de ello Vivian al garete y sin defensa, para cubrir sus necesidades primarias de alimentación.

¡Hagamos algo por Ensenada! ¡Y de paso por Baja California!