La alianza impensable

Por Adrián García García

Ensenada.- Decía Borges que hay situaciones en donde no nos une el amor, sino el espanto y si uno voltea alrededor hay mucho de que espantarse. Desde una pandemia pésimamente manejada, con muertos que se cuentan por los miles, con México siendo declarado el peor país donde se puede vivir la pandemia, con cero apoyos económicos del Gobierno Federal hacia su población, con increíbles problemas de inseguridad, de descomposición social. Es perfectamente entendible que se construya una alianza federal entre las fuerzas políticas que así lo deseen para hacer freno a los excesos del gobierno federal, una vez concluida dicha alianza, los partidos pueden regresar a sus respectivas bancadas y acordar o desacordar de acuerdo a la agenda pública.

Y después está Baja California.

El PAN tiene que tener un ejercicio de humildad, y reconocer que, ante una posible alianza con el PRI, la gente no nos vería como aliados sino como cómplices que se unen solo para tener poder. Entiendo el argumento a favor, (que escucho en mi propia familia) pero no puedo votar a favor de una alianza que me haría verles la cara a Pelayo, Hirata, Novelo, y cuyas malas decisiones todavía estamos sufriendo los ensenadenses, como en el caso de la empresa de parquímetros que está a punto de ganarle un juicio al Ayuntamiento que nos costará millones de pesos. Caso contrario los gobiernos panistas, cuya métrica contrastada con los gobiernos priistas no tiene punto de comparación, más allá de lo lejos que se encuentran.

Se gobierna con base a resultados, no a presiones por ejércitos de bots en las redes ni por añoranzas por el poder. Acción Nacional es la principal oposición en el estado, no podemos crear un Frankestein que cae precisamente en el juego que MORENA quiere que juguemos, en el terreno ideológico-emocional. Tenemos casos como el de Polonia donde se hizo una macro-alianza para derrotar al régimen populista, solo para ser derrotada en las urnas, ¿por qué?, porque cayó en el juego donde el populismo es más fuerte, el de la demagogia, caso contrario a Grecia, donde la izquierda populista fue derrotada en una base estratégica muy simple, no caer en el juego del populismo. El partido de la “Nueva Democracia” se dedicó a ignorar los discursos de buenos vs malos, los de abajo y los de arriba, y se dedicó a proponer una agenda práctica que la ciudadanía podía medir con base a resultados, no discursos rimbombantes. O tomemos el caso del aliado de López Obrador, Trump. Biden no cayó en sus juegos y discursos de buenos vs malos, de los mexicanos violadores, de los afroamericanos violentos, solo Biden repitió una y otra vez un tema, la pandemia, y se verá recompensado con la presidencia del país más poderoso del mundo.

La clave del renacer del PAN pasa por ahí, no por una alianza estatal que desfigure lo que somos y lo que queremos. Esta elección pasará, pero la mancha de haber realizado lo impensable, no.

El PAN no debe verse desesperado por volver al poder, es la primera elección después de nuestro descalabro del 2019, no podemos caer en el juego priísta de alimentar su furia porque vio a su hermano menor llegar al poder primero que él. Apostémosle a una agenda de gobierno, sin dividir a los bajacalifornianos, dejemos de enfrentarnos a nosotros mismos, de los pleitos y de los corajes.

Y vayamos por la gente. Es la que cuenta.