LAS LUMINARIAS. (¿Lámparas De Diógenes?).

DESDE EL FARO……………………………………….

descarga (1)No. Ni remotamente, porque aunque perteneciera a la escuela de los cínicos, Diógenes buscaba con su lámpara o linterna a los hombres que fueran honestos, y con el asunto de las luminarias, ninguno de los hombres que tuvieron que ver, se podría caracterizar de honesto, pues comenzando con el proceso de licitación, nunca fue lo bastante claro, y menos aún informando a la ciudadanía con transparencia, para que esta calificara su procedencia o no.

Cuanta incapacidad se muestra pues, al no tener personal que pueda darse a la tarea de poner los repuestos de las lámparas ya existentes y hacer que prendan a sus horas, para ello se puede recurrir a la tecnología y hacer uso de los aparatos de programación de actividades, creo que en el idioma de los del norte, se llaman “Timex” que no son tan caros, pero funcionan mientras sirven, ¡Hasta mejor que los humanos!

¿Qué la ciudad ha crecido y las necesidades también? Es cierto, pero, que poco oficio político y de planeación se muestra al no exigir a las compañías desarrolladoras de las “Chiquicasas” que ellas mismas se encarguen de iluminar sus hacinamientos, ¡Perdón sus Fraccionamientos!, al fin y al cabo las ganancias de ellos son enormes y no creo que  constituya carga extra, pues bastaría con que cumplieran como se debe con la ley de fraccionamientos del estado.

¿Qué no se tiene dinero, para comprar los repuestos  de las lámparas ya existentes? Podría ser cierto, y desde luego vamos a conceder el beneficio de la duda, pero entonces habrá que preguntarse: ¿Qué ha pasado con todos los fondos que el municipio ha captado, cobrando doble el impuesto predial o cobrando hasta porque le pones un anuncio a tu auto de que se vende? ¡Eso es nada más por señalar algo!.

Esta visto y eso es innegable, que desde el inicio de este gobierno ha existido el caos y la obscuridad, pues los encargados de prender los focos del alumbrado público, yo creo que se la llevan prendiéndolos pero con encendedor o con cerillo, ¡Pues luz en el pueblo no hay!.

¡Y otra más! Sabido es por quien sepa de las reacciones que tienen  quienes prenden los focos con encendedor o con cerillos, que uno de los primeros síntomas es la inversión del reloj biológico, de tal suerte que el individuo aquel de la noche hace día y del día la noche y pues en la ciudad, a los que se encargan de prender la luz en la noche como se debiera, ¡Ya  se les volteo el reloj! porque ahora las lámparas del alumbrado público en la noche no se prenden y en el día permanecen encendidas.

¡Qué contrasentido! ¿No? Pero también que falta de coordinación y de vigilancia de las personas que son responsables de supervisar que todo esté bien en la ciudad y también en el municipio, incluyendo en ellos a los trabajadores de la calle, que son los policías, sobre todos los que se dicen  preventivos, porque a estos les toca la tarea, como su nombre lo dice de prevenir, pero visto esta ¡Que no previenen nada!.

Y si nos preguntamos el porqué, tendríamos respuestas más que inmediatas, y diríamos que no cumplen con sus funciones de prevención y vigilancia, ya sea porque se la llevan buscando tatuados y pelones, para humillarlos y esquilmarlos o porque se dedican a cazar infractores y borrachos en el área del centro en donde proliferan los antros, bares, cantinas y similares o simplemente andan ocupados llevando las tortillas, el pollo o la carne y demás insumos, para los convivios de los jefes.

Desde luego circulando a grandes velocidades que ponen en riesgo de choque, colisión o atropellamiento a los demás transeúntes, pues solo se atienen para abrirse camino por las calles de la ciudad, a la chicharra del alto parlante o a la estridente sirena que por ruidosa y escandalosa, no hace otra cosa que contaminar la calma, puesto que traspasa y con mucho los niveles del decibelímetro.

Así pues la ciudad se halla descuidada, sucia, deteriorada y obscura, ese es el escenario que presentamos. Aun cuando nos ufanamos, de ser un punto turístico, un destino gastronómico y un sitio apto para el descanso y todo ello, debido a que no existe en el gobierno, cualquiera que sea el nivel, ningún hombre o alguna mujer que cumpla con las expectativas que buscaba Diógenes, menos aún están los hombres o mujeres que cumplan con la formula H.R.C. del Doctor Juan Diego Sánchez Castro.

Tomando como H. (hache) la letra inicial de Honesto, de Honrado o de Honorable, como R (erre) la letra inicial de Responsable y como C. (ce) la letra inicial de Comprometido.

 Vaya pues un saludo muy mexicano….. De esos que recuerdan a la antecesora, para todo aquel miembro del gobierno de cualquier nivel, que por acción u omisión, haga, deje de hacer, permita y tolere, que la ciudad y el municipio estén como estén.

Para Rada Noticias escribió.

Miguel Alfaro García.

¡Nos vemos en la Próxima!