Niños autistas no deben ser segregados en escuelas públicas o privadas

Por Julio César García Ortiz

Ensenada.- Segregar

¿Ustedes saben el significado de la palabra? Según la RAE: Separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales.

Lo pongo a discusión, ya que en días pasados platicaba con una persona y me decía que a su sobrino, próximamente estaría en edad de inscribirse en la escuela, en el nivel de preescolar; pero que no lo inscribiría porque no lo dejarían hacerlo, por su condición de espectro AUTISMO.

Le comente que nadie puede ser discriminado por ningún motivo y menos a un menor de edad, que el Estado debe garantizar la educación para él en una escuela “normal”, que se le permita acudir, como todos los niños, a recibir educación, aun a pesar de ser una persona con discapacidad.

El Estado mexicano debe cumplir con la garantía educativa que manifiesta el artículo 3 de la Constitución, así como por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Hasta aquí está muy bien, en cuanto a exigirle al gobierno de la Republica, pero que sucede si decidimos inscribirlo en una escuela privada ¿le deben negar la inscripción?

Definitivamente NO. Ya lo dijo la Suprema Corte de Justicia de la Nación este pasado viernes al publicar en el Semanario Judicial de la Federación la Tesis Aislada (Constitucional) identificada como I.4o.A.3 CS, con el rubro: CUANDO UNA ESCUELA PRIVADA QUE PRESTA EL SERVICIO DE EDUCACIÓN BÁSICA LIMITA, EXCLUYE O SEGREGA UNILATERALMENTE A UN MENOR DE EDAD DEL HORARIO GENERAL DE LA COMUNIDAD ESCOLAR POR ESA CONDICIÓN Y EXIGE PARA SU PERMANENCIA UN ASISTENTE ACADÉMICO CON CIERTAS CARACTERÍSTICAS, TRANSGREDE SUS DERECHOS FUNDAMENTALES A LA EDUCACIÓN INCLUSIVA Y A LA NO DISCRIMINACIÓN POR MOTIVOS DE DISCAPACIDAD.

La escuela privada, dice la tesis, que imparte educación básica con autorización del Estado limita, excluye o segrega unilateralmente a un menor de edad del horario general de la comunidad escolar por su condición con espectro autista y condiciona su permanencia a la asignación de un asistente académico externo denominado “sombra” o “monitor” que acompañe al menor dentro del colegio, exigiendo sin justificación fundada ciertas características físicas para éste, transgrede sus derechos fundamentales a la educación inclusiva y a la no discriminación, reconocidos y protegidos por los artículos 1o. y 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual se refiere a la “discriminación por motivos de discapacidad”, como cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo.

Por lo tanto el Estado y los encargados de aplicar las referidas disposiciones (escuelas privadas y públicas que impartan nivel básico de educación) tienen la obligación de respetar y hacer respetar tal prerrogativa. En consecuencia, las recomendaciones que haga el centro escolar deben estar basadas en dictámenes médicos o psicopedagógicos que, en su caso, justifiquen fundadamente la necesidad de algún ajuste razonable y siempre deben ir encaminadas al beneficio del menor, sin que llegue a condicionarse su ingreso o permanencia de manera unilateral, arbitraria o injustificada.