Por Redacción
Fotos Aurelio Alvarez
San Quintín.- La región de San Quintín se encuentra en un tiempo de crecimiento, expansión y búsqueda de alternativas que sumen al desarrollo turístico, para lograr el beneficio de habitantes, empresarios y quienes apuestan por seguir enriqueciendo el municipio.
Entre paisajes naturales, una riqueza marina que ha traspasado fronteras y tradiciones que permanecen arraigadas en sus comunidades, la región avanza en la construcción de una oferta capaz de atraer a visitantes en busca de nuevas experiencias.
Aunque oficialmente se convirtió en el sexto municipio de Baja California hace apenas seis años y tuvo su primer Ayuntamiento electo en el proceso electoral de 2024, San Quintín cuenta con una historia y una identidad que se remontan mucho más atrás.
Ubicado en una zona privilegiada de la península, el municipio también ha encontrado en el mar una de sus principales cartas de presentación. Su producción acuícola, reconocida por su calidad e inocuidad, ha llegado a mercados internacionales y a formar parte de menús fuera de México, convirtiendo a los productos del mar de San Quintín en un referente de la región.
Hoy, el reto es transformar esa riqueza natural, gastronómica y cultural en experiencias que permitan a los visitantes descubrir un destino que todavía conserva buena parte de su esencia y que, al mismo tiempo, se encuentra en plena etapa de crecimiento y expansión.
Exportación de calidad y valor
La riqueza que nace del mar es también una de las principales cartas de presentación de San Quintín. Baja California ocupa el tercer lugar nacional en valor de producción pesquera y, dentro del estado, este municipio destaca por la captura y cultivo de especies de alto valor comercial, como abulón, erizo, almeja generosa y pelágicos menores.
De acuerdo con Rogelio Cano Cetina, director de Fortalecimiento y Modernización Acuícola de la Secretaría de Pesca y Acuacultura (Sepesca), San Quintín ocupa a nivel nacional un sitio destacado en la producción de estas especies, una actividad que no sólo representa una fuente de ingresos para las comunidades, sino que también ha contribuido a proyectar el nombre del municipio más allá de las fronteras.
La calidad de sus productos del mar ha permitido que parte de esta producción llegue a mercados internacionales, particularmente a Asia, uno de los principales destinos de las exportaciones pesqueras de la región.
En Baja California se comercializan anualmente 183 especies pesqueras y acuícolas con destino a 56 países, actividad que genera importantes ingresos para el estado. En San Quintín, la vocación productiva se refleja también en la presencia de alrededor de mil 700 embarcaciones menores y 400 empresas dedicadas a la actividad acuícola.
A pesar de retos como la pesca ilegal, la producción se ha mantenido en niveles importantes. Cano Cetina, señaló que la comercialización de productos del mar representa ingresos aproximados por 290 millones de dólares, con una participación significativa de las especies provenientes de San Quintín.
La protección de esta riqueza marina también forma parte de los esfuerzos para consolidar al municipio como un referente de productos del mar de calidad. Autoridades estatales y federales trabajan en acciones para combatir la pesca ilegal y fortalecer la trazabilidad y legalidad de los productos.
Entre estas acciones se encuentra el distintivo “Garantía Baja California”, otorgado a empresas cuyos productos cumplen con los requisitos que permiten acreditar su procedencia legal.
Experiencias únicas para el turismo
Entre las riquezas que tiene San Quintín para ofrecer al turismo, destaca el área natural conocida como El Arco, la cual durante el tiempo de la pandemia se popularizó y la afluencia de visitantes, año con año, desde el 2020, ha ido en aumento.
Nirvana Gutíerrez, representante de San Quintín Sensorial, proyecto de agroturismo, platicó que durante el tiempo de
pandemia, los residentes del municipio, ante la “necesidad” de ocupar el tiempo en actividades en las que no se comprometiera su salud, llegaban a El Arco, para conectar con la naturaleza.
A raíz de ello, poco a poco se fue popularizando, siendo a la fecha uno de los sitios más visitados por la belleza natural que tiene, el encanto que hay alrededor y sobre todo, la tranquilidad que se vive.
Los humedales, es un área unida por aguas del océano pacifico, rodeados de siete volcanes inactivos; desde ahí, la vista es espectacular, por lo que se ha convertido en un punto muy emblemático de San Quintín.
Alrededor, hay restaurantes que ofrecen productos frescos, como choros y ostiones; incluso, algunos han sido reconocidos internacionalmente, debido a la calidad de sus alimentos.
La ruta del ostión: del mar a la mesa
Uno de los atractivos que comienza a abrirse paso en la oferta turística de San Quintín es la denominada “Ruta del Ostión”, una experiencia que lleva al visitante a recorrer en lancha las zonas de cultivo, conocer de cerca el proceso de producción y participar en la extracción del molusco que posteriormente llegará a la mesa.
A la orilla de la playa, los productores reciben a los visitantes para compartir no sólo el sabor del ostión, sino también parte de la historia y el trabajo que existe detrás de cada pieza. La actividad permite acercarse a una de las principales vocaciones productivas de la región y descubrir el mar desde una perspectiva diferente.
Marcos Muñoz, productor de ostión en San Quintín, destacó que detrás de esta actividad existe un importante compromiso con la calidad y la sanidad acuícola. De manera permanente se monitorean las condiciones del agua y del producto, además de identificar la presencia de microalgas que pudieran afectar al ostión.
Explicó que en San Quintín existen laboratorios especializados en la producción de ostión para consumo humano y que anualmente se cultivan alrededor de 80 toneladas. De esta cantidad, cerca del 70 por ciento se exporta a otros países, mientras que el resto se distribuye en distintos estados de la República y en Baja California.
“Ha incrementado la demanda. Existe un sello de garantía BC, además de hacer promoción de nuestro producto en el interior de la república, y nos avala que estamos produciendo con estrictas normas de calidad, a diferencia de los recolectados de manera natural”, enfatizó.
Así, la Ruta del Ostión se suma a las experiencias que buscan darle al visitante una mirada distinta de San Quintín: conocer sus paisajes, recorrer sus aguas y, al mismo tiempo, descubrir el origen de uno de los productos que le han dado reconocimiento a la región.
Un destino que comienza a descubrirse
Buscando que haya mayor inversión turística y elevar el posicionamiento de San Quintín como un destino turístico, empresarios, productores acuícolas y agrícolas, trabajan en conjunto en crear una agenda de eventos para ampliar la afluencia.
A la par de las vocaciones naturales del valle de San Quintín, se busca crear nuevas alternativas para turistas que están en busca de experiencias naturales.
Ante ello, señalaron que es necesario aumentar el número de habitaciones; además, de que autoridades estatales y municipales unan esfuerzos para generar proyectos de mejor infraestructura y desarrollo, para atraer más inversión.
San Quintín tiene en su territorio una combinación que pocos destinos pueden ofrecer: paisajes que conservan su esencia natural, una costa generosa, gastronomía que nace del mar, comunidades que mantienen vivas sus tradiciones y una riqueza productiva que ha logrado traspasar fronteras.
A esta riqueza se suma una creciente oferta de actividades turísticas que permite conocer el trabajo de los productores y descubrir que detrás de cada platillo existe una historia de esfuerzo, tradición y cuidado por los recursos naturales.
El municipio también enfrenta el reto de convertir todo ese potencial en oportunidades que beneficien a sus comunidades, fortalezcan a los prestadores de servicios y permitan un crecimiento turístico ordenado y sustentable.
San Quintín no sólo busca convertirse en un nuevo destino turístico de Baja California; busca mostrar al visitante lo que durante generaciones ha hecho de esta región un lugar único: su naturaleza, su gente y una identidad que ahora comienza a mirar hacia el futuro.
