Por Nelly Alfaro
Ensenada.- A 46 años de la trágica noche de Tlatelolco, donde miles de estudiantes murieron, Rafael González Miranda no olvida lo sucedido en la plaza de las tres culturas en la ciudad de México.
Refugiado en Ensenada desde hace varias décadas, él y otros compañeros suelen reunirse este día para seguir llorando la tragedia y en honor a sus compañeros muertos, realiza una pacífica manifestación en la plaza cívica.
Relató que esa noche lo marcó para siempre; no sabe si estaba vivo o muerto cuando lo sacaron de la plaza, en medio de la lluvia.
“Solo estaba muy golpeado. Tuve que huir de la ciudad de México, pero empecé a tener pesadillas y lo interpreté como que “mis fantasmas” me reclamaban abandono, por eso hago esta pequeña ceremonia en honor a ellos”, manifestó.
El sobreviviente del 2 de octubre de 1968, recordó que tuvo que desaparecer junto con otros amigos; manejar un bajo perfil pues aseguró, había datos sobre él y los buscaron por varios años.
Hoy, aplaude las manifestaciones por parte de los jóvenes y que se pueda ser escuchado; y a lo largo de todos estos años se ha topado con otros sobrevivientes de aquel día quienes huyeron hasta estas tierras quienes se unen a esta pequeña ceremonia para sus muertos.
“Fue muy difícil perder a amigos, ver que están cayendo y darte cuenta que ya no los verás más; ver como con la bayoneta los soldados los mataban; ese momento no sabía si estaba vivo o muerto, vivimos el horror de ese día”, externó.
Solo pide que la bandera esté a media asta cada 2 de octubre y se recuerde a los miles de estudiantes que participaron en el movimiento más importante que marcó la vida política y social del país.
