Tienen por qué marchar.

Por Adrián García

¿Alguna vez ha sentido ira incontrolable?, recuerdo la primera vez que pensé que podía agarrar a batazos a alguien y fue cuando le escuché que deseaba que mi hermana fuera a la fiesta del viernes para poderla embriagar y aprovecharse de ella. Huelga decir que el fulano no tenía conocimiento que uno de sus interlocutores era hermano (y gemelo) de la posible víctima. El solo pensamiento de que alguien pudiera lastimar a mi hermana me hizo perder la cabeza que era desconocida hasta para mí. Puedo entender la rabia de quien piensa que la mejor forma de protestar es a través de la violencia.

Pero también sé que la violencia solo atrae más violencia.

 

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad machista. Donde es común hablar de “mi vieja” como si fuera un objeto decorativo más de la casa. Donde se ha vuelto común en redes ver letreros de “SE BUSCA” a las Ana, las Lucía, las Laura y una infinidad de nombres, es indudable que tenemos un problema de seguridad. Cantar la de “Mujeres Divinas” no es una forma efectiva de declararnos feministas y que apoyamos a la mujer, no. Es un asunto mucho más complejo. Que requiere de todo un cambio social y cultural, porque no es un asunto sólo de la mujer, sino de todos. Una mujer libre y segura es por igual un hombre libre y seguro.

 

Donde me pierden las feministas recalcitrantes (que ni nazis ni feministas) es cuando culpan a todo un género de sus desgracias. Cuando es el mismo sistema que oprime a los más pobres, a los indígenas, a las mujeres, a los inmigrantes.

El tema no es un género, es el poder. Y el poder en manos de hombres y mujeres detestables hacen cosas detestables. En nuestra cultura existe esta noción sexista donde la mujer es catalogada como algo precioso pero incompetente, y los hombres somos competentes pero desechables. Es un sistema que niega oportunidades a sus habitantes por igual.

 

Ser hombre no te hace en automático ser privilegiado, para poder serlo uno debe ser partícipe activo en el sistema y no usarlo para oprimir a otros.

¿La mujer a la cocina? El hombre al campo de guerra ¿La mujer sin salario justo? El hombre en un trabajo que pone a diario en peligro su vida.

Por eso esto es una batalla de los dos lados, decir que TODOS los hombres son responsables sólo es alejar a los que juntos quieren luchar por una equidad plena.

 

El famoso patriarcado que demandan caiga, no existe como una figura monolítica, diseñada a oprimir exclusivamente a la mujer, (no en Occidente al menos, los Estados Islámicos son otro cantar). Existe como un síntoma de una enfermedad total. Nuestros esfuerzos deben de ir ahí, no al de seguir en dividirnos entre sexos.

 

De esos, creo que todos deberíamos de ya estar cansados.