Y entonces, ¿cómo se recupera el PAN?

Por Adrián García

Ensenada.- Debo admitir que estoy un poco fastidiado de lo mucho que el PAN sigue consumido en su repartidero de culpas, traiciones, dinámicas que lo tienen concentrado en todo menos en una estrategia seria de volver a ser opción. Siendo justos esto es normal, ya que nos encontramos inmersos en época de cambio de dirigencias que es donde afloran los debates internos.

Esta columna se atreve ofrecer una serie de ideas que aporten al PAN una estrategia de como salir del hoyo electoral en el cual nos encontramos:

Aceptar lo evidente:

El PAN tiene la misma credibilidad en el Estado que Sarita, la hija de José José: Nula, no existente. Producto del increíble desgaste de gobierno, de sus golpeteos internos, y un largo etc.… Esto no requiere que nos vayamos hincados queriendo subir la rumorosa, pidiendo perdón por las fallas cometidas, rosario en mano y lamentándonos como la llorona. Solo requiere que se haga lo único posible ante la credibilidad perdida: Ser sinceros. Tomar responsabilidad de nuestros errores, sin titubeos, dudas y peros que suenen a justificaciones, pedir disculpas, pero también seguir adelante con nuestras vidas.

MORENA es López Obrador:

El futuro de MORENA es el de López Obrador, no puede existir uno sin el otro. Sus representantes podrán tener mala imagen, tener el peor de los récords, pero con que estén bajo el monto protector del presidente, por alguna extraña razón se vuelven intocables. Esto lejos de desanimarnos debe enfocarnos en cual es la estrategia a seguir.

Recientemente platicaba con viejos conocidos que admiten que sus políticas los han perjudicado en su vida diaria. Instancia infantil en un caso, falta de medicinas en el segundo, pero la constante aparición del presidente en medios y su consecuente imposición de agenda, donde logra que todo el santo día se este hablando de lo que el predica, hace que estas mismas personas sean sus mas fervientes fanáticos, producto de su carisma y de la constante repartición de culpas al malévolo mafia en el poder, ignorando que el presidente es el representante de dicha “mafia”.

Como buen populista vive de la polarización. Dice cosas que indigna a parte de la sociedad pero que otra parte le aplaude, así mantiene a su base electoral pero también se mantiene como el epicentro del debate político en México. Los medios danzan en torno a él, los partidos políticos, los organismos de la sociedad civil, en fin, todos.

Hay que bajarse de esa pista, no tenemos por qué reaccionar a todas las ocurrencias del presidente. Hay que hacer que su ímpetu juegue en contra de el mismo. La intentona Lopez Obradorista de tener eternos debates entre la propia sociedad debe ser respondida con silencio.

Como se juzga a un buen amor, por sus hechos y no por sus dichos, el PAN debe de girar el debate en base a sus resultados como gobernante no como predicador en jefe. Mantengamos el debate en la cancha de resultados no de sus ocurrencias.