Por Nelly Alfaro
Ensenada.- Ocasionada por el temor a engordar que afecta directamente las emociones de quienes la padecen, la bulimia es una enfermedad que implica tratamiento multidisciplinario.
La coordinadora subdelegacional de la oficina de competitividad, capacitación e igualdad del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Ensenada, María Esther Rodríguez Valencia, explicó que se trata de un trastorno alimentario y psicológico con el que se adoptan conductas que llevan al individuo a alejarse de la alimentación saludable, al consumir alimentos en exceso durante períodos de tiempo muy cortos.
Estos, también son llamados“atracones”-, para después eliminar el exceso a través de vómitos, laxantes, ejercicio físico intenso y ayuno y generalmente inicia en la adolescencia o al principio de la vida adulta.
En tanto que las mujeres son la población de mayor riesgo, (por cada 10 casos sólo hay un hombre); la tasa de mortalidad es 5%, por lo que 20% de las mujeres con bulimia siguen luchando contra el trastorno después de diez años.
Señaló que una de las causas es la presión sociocultural que ocupa un lugar preponderante, ya que induce a las adolescentes a tener un cuerpo delgado y si además presentan problemas de autoestima, lo compensan con un control excesivo de la dieta.
Los factores generales consisten en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un sentimiento de culpabilidad, sensación de angustia y pérdida de control por haber comido en “exceso”, también lleva a conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso.
Rodríguez Valencia, dijo que se pueden identificar los componentes que permitan un buen resultado del tratamiento terapéutico, sin embargo, las secuelas pueden ser un indicador importante de gravedad en que la persona puede fallecer a consecuencia de un atracón y por no dar seguimiento en la atención de su trastorno alimentario.
La bulimia, agregó, puede causar problemas y complicaciones de salud a corto o largo plazo; tales como arritmia cardíaca, ansiedad o compulsión por comer, obsesión por mantener un peso corporal debajo del normal, abuso en el consumo de medicamentos laxantes y diuréticos, pérdida del cabello, desmayos y mareos frecuentes, entre otros padecimientos.
